En el “Reto a los Vados de Potrero” no gana el más fuerte en soledad, sino el grupo que mejor resiste, que mejor se adapta y que entiende que la meta está donde llega el último compañero. Y en la tercera edición de esta exigente prueba de mountain bike, ese mérito fue para el cuarteto integrado por Facundo Cayata, Leo García, David Villalba y Luis Sigüenza.
Fueron 86 kilómetros de recorrido, con desniveles constantes y sin tregua. El equipo vencedor empleó 3 horas, 20 minutos y 14 segundos para completar la travesía, tiempo que les permitió adjudicarse la categoría Master 1 y también la clasificación general. Una demostración de solidez, estrategia y compañerismo en un formato que no admite fisuras.
El segundo lugar de la general quedó en manos de Franco Rocchio, Octavio Nassif, Rodrigo Martínez Pardo y Pablo García, que marcaron 3 horas, 28 minutos y 16 segundos. Además, se impusieron en la categoría Master 2, coronando una actuación de gran nivel en una competencia que exigió al máximo tanto en lo físico como en lo mental.
“Esta es la primera vez que corrí esta prueba y la verdad que no me imaginaba que era tan dura, con muchos desniveles durante el recorrido. El formato me gustó mucho. No es común que en el mountain bike se disputen competencias con equipos de cuatro integrantes. Espero que se siga haciendo y que cada año tenga más participantes”, señaló “Facu” Cayata, de apenas 21 años e integrante del seleccionado argentino.
Para el joven representante de San Pedro de Colalao, la competencia fue además una pieza clave en su preparación. “Por suerte me sentí muy bien. Ahora estoy muy enfocado en todo lo que se viene. El domingo voy a correr en el Abierto Argentino, que se disputará en la ciudad salteña de Metán”, explicó, dejando en claro que el triunfo no es un punto de llegada, sino parte de un proceso que apunta a desafíos nacionales e internacionales.
El formato de la carrera obligó a los equipos a pensar más allá de la potencia individual. Siempre se contabiliza el tiempo del último de los cuatro integrantes, por lo que la estrategia y la comunicación resultaron determinantes. “La carrera es realmente un desafío. Tiene mucho pedaleo y hay que saber administrar muy bien las energías, porque es una competencia que te desgasta mucho tanto física como psicológicamente. No hay momento de descanso, desde que largás hasta que llegás pedaleás”, reveló David Villalba.
El biker de 46 años, que practica mountain bike desde hace una década, recordó un momento clave de la prueba. “Fuimos el último equipo en largar y sabíamos que íbamos muy bien durante la carrera. Correr en equipos es otro desafío, porque hay que tener mucha comunicación entre los cuatro. La clave es mantenerse juntos, para ir brindándose apoyo. En un momento Facundo Cayata pinchó y tuvo que parar dos veces para reparar la rueda, pero gracias a que habíamos logrado sacar una buena diferencia, nos mantuvimos tranquilos. Sabíamos que podíamos pelear arriba, pero al mismo tiempo sabíamos que era una carrera exigente. Estamos muy contentos con la victoria”.
Villalba encontró en la bicicleta mucho más que un deporte. “Me inicié en esto como una terapia, como un cable a tierra. Y la verdad que es algo apasionante”, contó quien antes había transitado el básquet y el fútbol, pero que hoy encuentra en los senderos y en la montaña su espacio de superación.
Leo García, el más experimentado del equipo, también aportó su mirada. Con más de tres décadas vinculado al mountain bike -comenzó en 1994-, sabe que cada competencia tiene su propio libreto. “Muchas veces tenés un planteo inicial, pero al ser en equipos de cuatro, hay circunstancias que te hacen cambiar todos los planes. Hay que ser muy estratega en este tipo de pruebas y saber adaptarse”, explicó. A fines de los 90 se volcó a la especialidad descenso y desde hace cuatro años volvió de lleno al cross country.
García quedó maravillado por los paisajes que ofreció el “Reto a los Vados de Potrero”. “Los lugares por los que pasamos son realmente maravillosos. Es una carrera exigente, que requiere una alta preparación, pero se disfruta mucho. Sin dudas que arrancar la temporada con un triunfo es una gran motivación para todo lo que se viene. Tengo como objetivo el Mundial Master, que se correrá a fines de marzo en los Nevados de Chillán, en Chile. También quiero pelear el campeonato Tucumano de cross country, que sin dudas es el mejor certamen provincial de la Argentina”, concluyó.
En otras categorías también hubo actuaciones destacadas. En Mixto Elite, la victoria fue para el equipo integrado por Lucía Pipke, Carolina Suárez, Francisco Suárez y Lain Fagalde, que completaron el recorrido en 3 horas, 44 minutos y 34 segundos. En Mixto Master 1, triunfaron Vanina Herrera, Ariadna Pauluk, José Villanueva y Orly Méndez, con un registro de 4 horas, 2 minutos y 19 segundos.
La tercera edición del “Reto a los Vados de Potrero” volvió a confirmar que el mountain bike es mucho más que fuerza y resistencia. Es estrategia, comunicación y confianza. Es esperar al compañero cuando flaquea, es sostener el ritmo cuando las piernas arden y la cabeza duda. En esos 86 kilómetros no sólo se midieron tiempos; se puso a prueba el espíritu de equipo. Y en esa batalla silenciosa contra el terreno y el desgaste, el cuarteto campeón demostró que, cuando la meta depende de todos, el verdadero triunfo es llegar juntos.